No me vende lo que quiero, y yo sigo insistiendo. Es que creo que alguna vez aparecerá con lo que yo necesito. Siempre pensando en dar una oportunidad más. Y compro lo que no necesito, sintiendo que no lo puedo defraudar. Pero él sigue trayendo lo que no quiero, lo que no necesito. ¿Dejaré algún día de llenar mi vida de regalos innecesarios, de sueños inservibles? ¿Dejará algún día de creer que mi adquisición es porque me interesa lo que me vende? Que complicado resulta encontrar la persona exacta, la que es capaz de darse cuenta en justa medida, que es lo que necesito.
Tal vez mañana, sin miedos y con más sinceridad dejaré de comprar sus espejitos de colores, que solo admiro por un instante y no me sirven para más. Tal vez mañana, él no venga más y yo me quede recordando todo lo que me pudo dar.
Tal vez, quién sabe....
