Espejitos de colores

|

No me vende lo que quiero, y yo sigo insistiendo. Es que creo que alguna vez aparecerá con lo que yo necesito. Siempre pensando en dar una oportunidad más. Y compro lo que no necesito, sintiendo que no lo puedo defraudar. Pero él sigue trayendo lo que no quiero, lo que no necesito. ¿Dejaré algún día de llenar mi vida de regalos innecesarios, de sueños inservibles? ¿Dejará algún día de creer que mi adquisición es porque me interesa lo que me vende? Que complicado resulta encontrar la persona exacta, la que es capaz de darse cuenta en justa medida, que es lo que necesito.

Tal vez mañana, sin miedos y con más sinceridad dejaré de comprar sus espejitos de colores, que solo admiro por un instante y no me sirven para más. Tal vez mañana, él no venga más y yo me quede recordando todo lo que me pudo dar.

Tal vez, quién sabe....

Momentos

|
Le regaló una sonrisa y supuso que en ese acto le entregaba el secreto que tanto guardaba.

Hay sonrisas que caen en sacos rotos y los ojos de quien las mira están vacíos y los oídos de quién escuchan, tapados. Entonces, no hay respuestas. Hay un mundo alrededor de ellos, que como murallas no permiten verte. Y mal entienden tu actitud, no ven tu súplica. Y tu sonrisa no les significará nada, ni siquiera un vano gesto de alegría. No quisiste lamentarte o emitir una queja, porque no serviría de nada entristecer el alma de aquel.
Tampoco le serviría sonreír, porque nadie sabría cuánto dolor surcaba su corazón.
Apariencias, vanas apariencias, de quien necesita una mano y no sabe como pedirla o de quién ve el pedido y no sabe como ayudar. Hay momentos en los que no se pueden encontrar dos almas, momentos que no son "los momentos" , entonces habrá que buscar en otra parte y en otra alma, aquello que tanto necesitamos.