Le regaló una sonrisa y supuso que en ese acto le entregaba el secreto que tanto guardaba.
Hay sonrisas que caen en sacos rotos y los ojos de quien las mira están vacíos y los oídos de quién escuchan, tapados. Entonces, no hay respuestas. Hay un mundo alrededor de ellos, que como murallas no permiten verte. Y mal entienden tu actitud, no ven tu súplica. Y tu sonrisa no les significará nada, ni siquiera un vano gesto de alegría. No quisiste lamentarte o emitir una queja, porque no serviría de nada entristecer el alma de aquel.
Tampoco le serviría sonreír, porque nadie sabría cuánto dolor surcaba su corazón.
Apariencias, vanas apariencias, de quien necesita una mano y no sabe como pedirla o de quién ve el pedido y no sabe como ayudar. Hay momentos en los que no se pueden encontrar dos almas, momentos que no son "los momentos" , entonces habrá que buscar en otra parte y en otra alma, aquello que tanto necesitamos.

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