Quedamos ciegos cuando solo vemos lo que queremos ver. Caminando a tientas, viviendo en la oscuridad, cerramos los ojos aún mas. No distinguimos las sombras, no reconocemos ni nuestra propia luz. Ésta parece apagarse y hace las veces de lampara de emergencia, o encendedor. En ocasiones, si nos acercamos al vacío, y llevamos la lámpara encendida avistamos a tiempo el peligro. Puede suceder que entremos en un valle de dinamita y ahi se nos cae el encendedor que justo anduvo y la explosión es inevitable.
Cuando queremos ver de verdad podemos ver todos los verdes. Abrimos los ojos para apreciar las tonalidades y nunca mas olvidarlas. Así, cuando suframos de cegera voluntaria no nos perdamos y recordemos cual es la verdad.
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1 comentaron:
Ceguera voluntaria, es la más peligrosa... ver, y no querer aceptar lo que se ve, disfrazar para vivir un mundo irreal, falso y sin sentido.
La propia luz aunque tenue siempre está, pero a veces tan tapada de preocupaciones y cosas mundanas que la olvidamos bajo muchos trastos...
A veces no queremos ver, para no pensar mal en nadie, para no lastimar más a nadie... es preferible pasar por ciega y tonta que ponerse las armas al hombro y ponerse a pelear contra la nada...
Que dificil que es ver de verdad y hacerse cargo de lo que uno ve!
Un besote, bienvenida!
Clau
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