Hay personas que no se merecen
ni el tañir de una campana.
No merecen ni la brisa suave
en una calida mañana.
No merecen ser mirados,
sino hacerlos sentir aislados.
No merecen ser curados,
cuando ya te han lastimado.
Hay personas que no sienten,
alegría por tu bien,
no las mires, no las cures, no las quieras
ni desees tanto bien.
Hay personas que no creen
en los merecimientos,
porque son personas que no
saben agradecer,
ni siquiera comprender,
que la vida es nuestra creación
y nuestro resultado.
