La belleza de ojos llorosos

|
Hoy parece que sus ojos
están tristes, melancólicos.
Tan sensibles, misteriosos
tiene sus ojos llorosos.
Los cubren sus manos
si se les ven temerosos.
No comprenden los ilusos
estos días tormentosos.
Extraña tanto los brazos
que antaño eran abrazos.
Sus dos ojos hermosos
transitan viajes pesados.
No se dan ni por vencidos
aunque sean tan dolorosos.

Tú...

|
Cruzaste por su vida.
Pasaste por la tangente.
Tocaste el borde de sus pensamientos.
Quedaste grabado ahí.
Plasmaste frases en sus oídos.
Escuchaste sus miedos silenciosos.
Viviste un trago difícil.
Lloraste un cariño ausente.
Guardaste su historia en tus manos.
Temblaste con la partida.
Enfrentaste sonriendo tus miedos.
Odiaste siempre aquel adiós.
Somos la suma de todas las personas que conocemos.”

Desterrado

|
Fuera de tu hogar,
lejos de tu vida.
Solitario, rechazado,
echado y maltratado.

No te quieren en sus vidas
ni tu habla, ni tu sombra, ni tu ser.
¿Qué has hecho,
que no te pueden entender?

Sobrevives a la espera,
larga vida malherida.
Añoranzas de un lugar
de una casa, de un hogar
donde ya no vivirás,
donde todo ya es olvido.

Sacrificio

|
Cómplices del silencio
que se transformó en necio.
No ganamos nada a cambio,
ni aceptamos nada propio.

Desafiantes, llenos de odio,
preferimos saltar al vacío.
No iré yo a salvarte si te ahogas,
ni podrás tu secar éstas lágrimas.

Mil frases quedaron atrás,
nuestras voces están de mas.
No tienen entrada éstas palabras,
ni podrás jamás olvidarlas.


Ocupada

|
No quiero pensar
porque no me llama.

No quiero perder
la mente ni el alma.

No quiero saber
si ya no me ama.

Ni quiero creer
que no valí nada.

Es mejor tener
la mente ocupada.

Su alma

|
Su voz sigo escuchando,
detrás de mis oídos
Yo no me he ido;
no me he rendido.
¿Se habrá olvidado,
o quizás arrepentido?
Tal vez tiene miedo...
y se oculta aquí, conmigo.

Culpemia

|
Las personas somos idealistas por naturaleza, vivimos nuestra vida proyectando ideas, fabulosas construcciones para llevar adelante.

Pero no todos proyectamos igual. Muchos proyectan chiquito, y a medida que el sueño es alcanzado vuelven a proyectar, son economistas de esfuerzos, a veces por miedo o a veces por estrategia de vida. Otros sueñan de acuerdo a su realidad, con el instinto justo para darse cuenta cuando un sueño es viable o no y otros sueños mucho, muchos más si tomamos en cuenta su capacidad, sueñan más que otros hombres, desean aun más que la misma humanidad.

Estos últimos, son los que en grandes sueños deben usar grandes empresas y muchos recursos de su vida para llevar adelante lo proyectado. Muchos son héroes de la vida, logrando cosas inesperadas, ilusiones inimaginables haciéndolas reales, pero que construyen en su pensamiento y traducen en su vida. Y hay otros que sueñan tan maravillosamente, tan perfectamente, pero que sus capacidades naturales no le alcanzan para vivir este sueño que se han creado. Lo viven, lo intentan y van quedando a mitad de camino.

Estas personas idealistas con pocas capacidades son las que sienten este misteriosos sentimiento de la culpa. Se crean un modelo de vida maravilloso, ideal pero que no pueden llevar adelante, no pueden concretar. Entonces surge el fracaso y con el fracaso, la culpa.

Tienen tan claro lo que no deben hacer, saben lo que exactamente tienen que mover para concretarlo, pero sus fuerzas, su mente y su interior no están preparados para semejante empresa. Y por más que lo intenten, no lo logran.

Pueden escribir grandes discursos sobre sus sueños, oralizar de la manera más elegante lo que desean, transcribir en palabras lindas lo que tanto anhelan, pero es solo un pensamiento, es un ideal.

Cuando llega la oportunidad, quedan a mitad de camino. Por más que su mente diga que tiene que hacerlo, no tiene herramientas de vida para concretarlo.

Con el tiempo saben que no pueden, pero dar la cara con semejante verdad genera aun más culpa de la normal, ocultando, no aceptando su realidad.

En su desesperación, en su sentimiento de frustración intentan la mejor solución, hacer que la culpa desaparezca, haciendo que desaparezca el objeto de su aflicción. Pero terminan actuando premeditadamente, casi violentamente, cortando de raíz el problema que la causó. Pero la culpa no se va, se regenera constantemente y con velocidad.

Lo contrario a sentirse culpable es hacerse responsable. Responsable de lo que no hicimos, de que no pudimos, de lo que intentamos y no logramos, responsable de nuestros hechos, de nuestras manos, de nuestro actuar.

Pero aquel que tiene la culpa, no siente que es responsable de nada.

Si ellos no sienten responsabilidad de nada, no hay deslinde que valga la pena, no hay perdón que corte cadenas, es imposible encontrar solución.

La culpa es algo que no se puede remediar fácilmente, es psicológico y es como un virus, ataca, envenena y no se va hasta que mata. La culpa mata, aunque quisiéramos que no...

Cuando hablo de culpa hablo de la culpa a gran escala, no de las "pequeñas culpitas" que llevamos como personas comunes. Si no que hablo de la culpa que limita, que paraliza, que no deja vivir, que no deja disfrutar, que no te deja ser feliz, esa culpa que te mata en vida y con una sola presencia vuelve nuevamente a regenerarse y a crecer, a doler y a herir hasta matar.

La culpa te limita, no te deja hacer feliz ni ser feliz.
La culpa se hace común hoy en día, por eso la llamé: Culpemia.


Lujuria

|
Amor enredado;
indomable.

Deseos carnales;
poderosos.

Pensamiento depravado;
incontrolable.

Encuentros condenables;
fogosos.

Pereza

|
Peleas cara a cara, frente a frente
contra toda la desidia en tu mente,
con cargas pesadas y angustias
fuerzas e ideas inmovilizas.

Evitas siempre el camino marcado;
transitar por ahi te es mas pesado.

Por todos los planes que has anhelado;
miles de excusas te han desquiciado.

No es que no sepas lo que se siente
luchar por algo inútil y ciegamente.
Aunque lo has visto en otra gente
igual vives tu vida plácidamente.

Péndulos

|
Vamos definidos de por vida por las vibraciones que nos rodean. Cada onda nos envuelve, armoniosa o desordenadamente. Infinitas...en derredor nuestro, nos abrazan o bien nos asfixian. Y las sentimos...desde el cabeza, pasando por el corazón y por el vientre, hasta llegar a las puntas de los dedos. Millones de ondas invisibles nos invaden a veces sin darnos cuenta. Existen para mantener o definir nuestro rumbo. Si son armónicas y suaves, nos atraen. Si son fuertes y veloces, nos aceleran. Vibramos en razón de las mismas que surgen de nosotros...si estamos tristes, trasmitimos melancolía y generamos mas ondas desordenadas. Y pareciera que la vida tiene un gusto indiferente. Surgen cambios en nosotros. Vamos para adelante o para atrás... al derecho o al revés. Son ondas sensitivas y ondas cognitivas. Vibras que hieren contra vibras que nos sanan. Saltamos alterados por ellas o nos calmamos dependiendo de cuales nos rodeen. Millones de vibraciones y fuerzas opuestas, luchan entre ellas para vivir oscilando en direcciones contrarias pero constantes. Podemos mantenernos en movimiento por tiempo indefinido con un buen impulso. Si la frecuencia de las ondas cambia, perdemos el ritmo y finalmente en algún punto nos detenemos. Pero solo necesitamos de ese buen empujón para alcanzar la velocidad que nos mantenga en movimiento. Inevitablemente, dependemos de la naturaleza de las ondas que nos energicen.

Que cuando nos detengamos sea sólo para tomar impulso.

Codicia

|
Quisieras ser ese hombre,

quisieras vivir su vida.

Le miras, lo admiras:

Su rostro, sus cosas,

su gente y su vida.



Deseas lo que ella tiene

con ganas incalculables.

La maldices, la traicionas,

queriendo sus poseciones

vives sintiendo rencores.



Angustiada, entristecida

pensando en lo que no tienes.

Expectante, acomplejada

soñando lo que no es tuyo.



No reconoces tu vida,

ni todas tus posesiones,

deseando historias extremas,

pensando vidas ajenas.

Te olvidas que ser feliz,

es vivir con lo que uno tiene.





Powered by ScribeFire.

Cenizas

|
Se fue consumiendo hasta agotar la ultima bocanada del cigarrillo que había marcado el final. No deseaba hablar, por no incomodar. Su aislamiento estaba siendo el puñal que iniciaba su muerte lenta y dolorosa. Ese sentirse desfallecer, con ganas de entrar débilmente en un sueño profundo y eterno. Deseaba ese ensueño, donde pudiera descansar para siempre. Un suspiro le recordó que aún vivía, que vivía, por alguna extraña razón. Nada le impedía seguir sobreviviendo... mas no viviendo...podía morir de una vez o seguir padeciendo. ¿Cuanto tiempo mas duraría su agonía? Exhaló para convertirse en cenizas y volver a renacer.

Avaricia

|
Todo lo quieres para ti,
nada de lo que tienes compartes.
Todo es tuyo,
nada es del resto.
Como cuentagotas
repartes tu ayuda,
como enumerando
cada paso, cada dádiva,
cada sueño, vas entregando
No entregas con libertad,
por miedo a quedarte solo.
No entregas la totalidad,
por miedo a tener la nada.
Cuentas cada centavo,
como piedras de la vida.
Tu riqueza no se ve,
la guardas sin sentido
Pobre-Rico, Rico - Pobre,
incoherente, inconsistente,
insensible, deplorable.
Pobre corazón...
vives sin razón.

Soberbia

|
Miras a lo lejos, la vida de tu hermano.
Sin sentirlo, ni le hablas, ni lo amas.
Crees que todo lo puedes, que todo lo sabes
y que aunque él pudiera ayudarte,
no merecerías tener tan poca cosa.

No reconoces a nadie,
no registras las presencias
solo TU en tu vida única,
solo TU mirando tu ombligo.

Reconoces que te amas, más de la cuenta,
casi insultante, casi exasperante.
No aceptas que te aconsejen,
porque nadie alcanza tu vida.
No aceptes que te tiendan la mano,
porque más que ayuda se te humilla.

Tan enaltecido te encuentras,
mirando desde tu altura.
que pierdes con mucha facilidad
el equilibrio, la vista
y la medida de las cosas.

Te quieres parecer un Dios,
quieres llegar a ser perfecto,
quieres que crean que eres el mejor,
y que no necesitas perdon,
menos de un corazón.

Tan cuidado tienes tus pasos,
que nada se te escapa,
nada sale fuera del tu plan.

Soberbio, orgulloso, altivo,
irrespetuoso, frío y calculador.
Simplemente una fachada,
una máscara enfundada,
simplemente un personaje
que creaste para vivir.

Miedos por miedos

|
Miedo de sentir, por miedo a no corresponder,

Miedo de hablar, por miedo a no ser escuchado,

Miedo de avanzar, por miedo a llegar o no al final,

Miedo de regalar, por miedo a que no agrade,

Miedo de entregarse, por miedo a no ser recibido,

Miedo de amar, por miedo a no ser amado,

Miedo de arriesgar, por miedo a equivocarse,

Miedo de vivir, por miedo a morir.

Ira

|
Te molesta,

te invade,

te carcome la mente,

trabaja sin paz.



Te resistes,

ella puede más.

Te duele,

sucumbes y

destruyes todo a tu alrededor

con tus propias fuerzas,

con tu bronca,

con tu dolor.



No hay personas,

no hay imágenes,

solo la oscuridad del corazón.



Revientas,

lastimas,

te enojas,

tiras toda tu creación



No importan ni los sueños,

ni la vida

ni las personas

ni lo hablado,

ni lo pactado.

Todo abajo! de un suspiro.

Todo fuera! sin pasión.



De repente, abres los ojos.

Miras a tu alrededor.

Son los frutos de la ira del corazón:

Destrucción y dolor sin compasión.



¿Te arrepientes?

Ya no hay solución....





Powered by ScribeFire.

Los silencios dicen mucho....

|
Estar en silencio puede ser algo premeditado, buscar tranquilidad y algo de soledad a fin de cultivar el espíritu y la contemplación.

Sería buscar una forma de concentración.

Estar en silencio también puede ser obligado, que no hables, que no digas, que te calles que no es bueno que la gente sepa

y tus palabras son atrapadas, esclavizadas.

Estar en silencio también puede ser una forma de hablar sería aceptar, otorgar sin necesidad de pelear.

Estar en silencio para algunos es insoportable, no lo buscan, no lo quieren, porque hiere, no se aguanta.

Muchos prefieren escuchar la radio, prender la tele, escuchar música antes que el silencio. Se niegan a escucharse a si mismos, se niegan a recordar.

Hoy no es tiempo de silencios, hay lugares donde es imposible encontrar un rinconcito de sosiego y de soledad. La gente le huye y se ataca de sonidos, estridencias y palabras.

Muchas veces tanto ruido no nos deja ver que pasa a nuestro alrededor, no nos deja discernir con claridad qué sucede y terminamos desesperados buscando alternativas. Pero la alternativa más cercana es el silencio, para lograr la paz interior, aquietar las turbias aguas de nuestro ser y bajar las revoluciones a nuestra vida.

A veces mis silencios dicen mucho. Debes preferir que hable, porque mi silencio, mi cara y mis gestos dicen más que mil palabras o dicen más que mil insultos.

Otras veces mis silencios son cómplices, ayudan a ocultar, ayudan a agradar, ayudan en las sorpresas...

Los silencios que ocultan verdades son peores que las mentiras. Porque ahi existe voluntad de hacerlo y muchas veces son malintencionados o engañosos.

Los silencios no se escriben, se graban en tu mente y golpean tu corazón.


Powered by ScribeFire.

Brumas Peligrosas

|
Cuánto misterio encierra tu alma nebulosa. Vives para esconderte, para que puedan buscarte a tientas. Escondes tanto enigma en tu interior. Vuelas en tu nube, en silencio, invisible. Ahora esa niebla no te deja ver con claridad. Se esfumaron en vapores cálidos todas las promesas esperadas y nunca cumplidas. Sensaciones etéreas se mezclan humeantes confundiendo tu rumbo ya incierto. Tantas gélidas palabras te arden mas que la hiel. No podrás vivir plenamente sumido en brumas, sacrificando tu espíritu.

Ojos brujos

|
Tu mirada es penetrante,

con intenciones oscuras.

Como dagas afiladas,

enfocas a quien atacas.



No pueden sostenerse

otros ojos en los tuyos,

es tan fuerte lo que irradias

que las miradas declinan.



¿Quién osará mirarte?

¿Quién se animará a enfrentarte?

¿Quién en esta vida,

detentará el poder de amarte?



Ojos brujos, asesinos.

que no contienen dulzura.

Tan duros e irreverentes,

traicioneros y lascivos.



Ojos negros, delatores

que reflejan provocación,

Si yo pudiera contenerte,

serías parte de mi amor.





Powered by ScribeFire.

Clavado

|
¿Porque trajo tu memoria a la vida aquélla imagen? Habías sangrado tanto con su partida. Habías llorado y enloquecido tanto con sus ultimas palabras. Ahora que estabas en plena recuperación, surgió de la nada, nuevamente. Una parte de ti había roto los lazos que unían tu vida y su vida. Otra, ilusionada, sentía que nunca se habían roto y que todo podría mejorar. Algo en ti te atormentaba...te sacudía y mostraba su visión con posibilidades devastadoras. Infinitas secuencias de imágenes imaginarias te mostraban recuerdos, sentimientos y sensaciones hacia miles de nuevas expectativas. Quedaba claro que no podrías matar tu ansiedad por ese amor que se te clavó tanto en el corazón. Ahora sabes que no existe mas que en imágenes, porque ya nada es como antes, aunque a la memoria le dé por jugar con los recuerdos.