La lectura es apasionante.
Leer historias es introducirse en mundos desconocidos para nuestra vida terrena y para nuestros sentidos.
Leer historias que no son las nuestras es hacer propias aquellos hechos que le han ocurrido a otros, pero que nosotros somos capaces de sentir en la piel.
A medida que te ejercitas en esta actividad, haces crecer tu capacidad de interpretar, de buscar sentidos y significados a todo lo que se escribe. Te encuentras, maravillosamente dando diferentes interpretaciones a textos que fueron escritos, tal vez con una sola intención.
Buscar diferentes explicaciones a lo escrito, no está mal. Todo lo contrario. En ellos podemos reflejarnos, en ellos podemos encontrar la verdad que estamos buscando para nuestra vida, en ellos buscamos la señal para seguir un camino.
Lo maravilloso de interpretar es que aprendes a leer entrelineas. ¿Cómo es eso? Aprendes a ver más allá de lo que está escrito. Ayuda mucho el hecho de hablar siempre con esas personas, entonces sabes que cada palabra utilizada, cada término sugerido tiene un sentido en la vida de quién escribe. Leer entrelíneas es reconocer con qué intención se escribió el texto, es ver que el uso de las palabras nos puede ayudar a reconocer cuál es el estado de ánimo de las personas, o cuál es su intención al escribir el texto. Poder hacer eso con alguien, es lo mejor que te puede pasar. Porque significa que conoces mucho a esa persona y que ya no es simplemente alguien que escribe por escribir, sino que se convirtió en una persona que escribe con significado propio.
Esa persona se convirtió en significativa para tu vida cuando reconoces lo que ha dicho entrelíneas.
"Si estás triste,
me doy cuenta.
Si no quieres hablar,
tus palabras te delatan.
Si estás por irte a la cama,
antes de que lo digas lo se.
Si estás por retarme,
tus palabras me chocan,
Si te molesta lo que te digo,
tus palabras se defienden
Hasta puedo imaginar tu cara cuando lo escribes,
tus gestos, tus sonrisas, tu sufrimiento,
todo ahi... en lo que escribes.
Se que me puedo equivocar,
pero nunca tanto,
siempre estoy cerca,
siempre voy rodeando
el verdadero problema
que encierra lo que escribes.
Es por conocerte tanto...
Es porque hablamos tanto...
Es porque te quiero tanto..."